5
Mar

Un concierto, dos ciudades

Soda en la cancha de River
Quizá algo tardíamente voy a tratar el eventazo que fue la gira de Soda Stereo, luego de diez años fuera de circulación. De más decir que cualquier treintón que (como yo) haya crecido en Sudamérica, especialmente debajo de la línea ecuatorial, tiene a Soda metido en sus venas. Y no, no me tocó ser de los chicos new-wave que escuchaban a The Cure con peinados de A Flock of Seagulls y/o un look bien a lo Abuelos de la Nada. No nnooo… yo era un (no menos lamentable) metalero acérrimo con pelo largo totalmente desatendido y cientos de polos negros con alguna referencia ósea, como era la usanza thrash de la época. Pero divago…
Soda en la cancha de River

A pesar de esta aparente incompatibilidad de gustos durante los ochentas y buena parte de los noventas, Soda fue innegable e importante parte del soundtrack de mis años mozos. Ya bien en los tonos (limeñismo que quiere decir “fiesta bailable”), en la radio, o donde amigos (más convencionales que uno), los temas simplones pero pegajosos del Soda temprano evocan memorias de tiempos pasados estereotípicamente mejores. Las posteriores producciones, algo más sofisticadas, son dignas de escucharse una y otra vez sin cansar.

Fue por ello que, estando en Buenos Aires en junio pasado, vi el anuncio de la nueva gira de Cerati and friends, antes de que ésta fuera anunciada en mi propia ciudad, y decidí ipso facto organizar un viaje con los galifardos que frecuentaba en aquellas épocas, y, billetes en mano, nos fuimos a la tercera fecha de la gira el 3 de noviembre en el estadio del River Plate en Buenos Aires.
Soda en la cancha de River

No voy a hacer un review (detesto la palabra “crítica” por su connotación negativa tan tomada en serio por tanto crítico mediocre) del concierto, sino más bien comentar sobre cómo se comportó Buenos Aires esa noche… para luego seguir con Lima. (Para un excelente y completísimo review, lamentablemente sólo en inglés, ir al blog de Play).

En una ciudad cosmo como Baires, un evento de la magnitud de éste ni se siente. Setenta mil almas en “la cancha de River” y si estás a más de cuatro cuadras del venue ni lo sientes. Los accesos al estadio fueron muy decentes (se pudo llegar en auto hasta muy cerca del sitio), el acceso al estadio en sí fue también ordenado y rápido.

Sin embargo, donde más brilló la civilidad de los bonaerenses fue en los stands de concesiones dentro del estadio: todos formaban filas ordenadas y respetabilísimas para comprar panchos, patties, remeras y demás artículos. Hice gala de mi –tan tristemente limeña– falta de respeto al querer comprarme un T-shirt y dirigirme directamente a la punta de la fila (que no se me había ocurrido que si quiera pudiese existir), y ante la mirada incrédula de más de un porteño me dirigí cabizbajo a la cola.

Durante el concierto, cuya concurrencia, me sorprendió gratamente notar, promediaba en edad mucho menos que treinta abriles, cada uno en su sitio, pasándola bomba y no metiéndose con nadie… excepto en la cancha, donde sí había un desmadre impresionante pero de participación 100% voluntaria, que nosotros decidimos ver desde la comodidad de nuestra tribuna.

Ese orden, tanto en la organización como entre los espectadores, y en un evento tan masivo, fue un cambio refrescante a algunas experiencias previas en urbes de menor civismo.

Soda en el Nacional

Fue tan espectacular el concierto que ni bien llegué a Lima compré entradas para verlos en el Estadio Nacional, esta vez sí en la cancha (cómodamente seccionada por los organizadores para evitar un mobbing, ideal para mi esposa con seis meses de panza). Me temía, sin embargo, que sería un despelote total llegar, entrar, y ver el concierto.

Lima hizo bien en demostrarme que mis prejuicios sobre mi querida ciudad eran totalmente desacertados. La producción del evento estuvo impecable. Los accesos al estadio claramente identificados, bien organizados y sin colas. El sonido excelente (salvo, en la segunda fecha –a la cual fui yo– una pérdida de corriente en todos los sistemas de amplificación, a la mitad de Texturas, la cuarta del concierto, que duró como diez minutos y nos hizo pensar a todos que enfrentábamos la hecatombe). En Lima, para suerte de los locales, tocaron Signos, que en Buenos Aires, junto con Trátame Suavemente fueron obviadas en la fecha del 3 de noviembre (no así en la del 23 de octubre).

En ambos casos, un eventazo. Reviví todas mis memorias pacharacas ochenteras: la prom, fiestas de año nuevo en Lapa Lapa, y las ya más entradas en la década pasada: tragos en La Democracia en Barranco, etc. Un éxito. Si tocaran mañana de nuevo en Lima, voy fijo.

Lo único que pido ahora es que hagan otro reunion tour en unos diez años más para llevar a mis hijos.

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15
Oct

Andean Cosmo: Cuzco

Cuzco[Editor's note: Olvidemos por un segundo que no sé cómo coño se escribe Cuzco, si con s o con z. Me quedaré con la z sólo por consistencia.]

Quienes vivimos en el Perú, especialmente en Lima, nos vemos rodeados por una población con gustos y usos bastante homogéneos. Esto es cierto a través de barrios, estratos económicos y generacionales. Ok, algunas(os) quizá usen jeans True Religion (y no por sus creencias) mientras que otros prefieren las marcas locales, pero en general, todos escuchamos la misma música (sí, el reggetón se baila igual en Comas que en La Molina), vestimos más o menos igual, vemos las mismas películas, comemos lo mismo y nos quejamos de las mismas cosas. Esta homogeneidad da al ser urmano un sentido de tranquilidad y afiliación (o “nAffil”, una de las necesidades básicas del hombre según David McClelland), que compensa el aburrimiento causado por la falta de variedad. Si haces/vistes/actúas de las formas estándar permitidas por tu ciudad, serás aceptado. Salte un milímetro de la norma y agárrate duro que te van a hacer leña.

Hotel MonasterioPor eso es tan refrescante tener tan cerca un sitio como Cuzco. Tener la posibilidad de escapar de la “normalidad” capitalina para llegar, en no más de 50 minutos de avión, a un universo paralelo donde se escuchan idiomas diferentes por todos lados, donde los bares y restaurantes son bastante más interesantes e innovadores (en cocina y estilo) que buena parte de los limeños (ver nota reciente sobre las limonadas cuzqueñas, y ojo que soy fan de la cocina de Lima), y poder estar en un lugar bastante más cosmo que la misma capital es un lujo que no muchos países se pueden dar.

Lo mejor es que este ‘lujo’ no viene a precio alto. En Cuzco hay opciones de hospedaje para los mochileros más misios hasta los gringos más engreídos. Cuzco resulta cosmo en el más puro sentido de la palabra: internacional y abierta a todos. Cocina insuperable (recomiendo La Cicciolina, el Jack’s e Incanto), lounge bars que ya quisiera Lima (Los Perros, el Green’s, el Fallen Angel y el tristemente desaparecido Blueberry Lounge), discos que no me atrevo a sugerir porque la verdad que no las frecuento hace demasiado tiempo y, cosa que confirma el status de esta ciudad como totalmente cosmo, una apertura notable a la comunidad gay.

Según el Webster’s:

cosmopolitan <ˌkäzməˈpälitn>, adj.:
• familiar with and at ease in many different countries and cultures : his knowledge of French, Italian, and Spanish made him genuinely cosmopolitan.
• including people from many different countries : immigration transformed the city into a cosmopolitan metropolis.
• having an exciting and glamorous character associated with travel and a mixture of cultures : their designs became a byword for cosmopolitan chic.

Fallen Angel, foto © PipøFallen Angel, foto © PipøFallen Angel, foto © Pipø

Para cualquier persona que pueda hacerlo, Cuzco, tiene muchísimo más que ofrecer que ruinas (incluyendo la recientemente nombrada Maravilla del Mundo). Es una ciudad chica pero que ha cuajado y creado su propia identidad como destino internacional, saliendo del la norma de las provincias horrorosas que lamentablemente abundan en Latinoamérica.

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11
Oct

Progreso = Caos: New York

Quien haya viajado por los Estados Unidos casi siempre se lleva la idea que todo es perfecto… cada cosa en su sitio… todo es ‘bonito’… las reglas se cumplen y hay una sensación general de perfección por donde se mire. Disneylandia, pero de verdad.

Bueno, en NY eso simplemente no existe. Es un caos por donde uno ande. Pero el caos vive en armonía con un progreso que se siente. Todos esos edificios, túneles de metro y demás no aparecieron de un día para otro.

World Trade Center

Downtown NY

WTC Path Station

Grand Central StationNY es una ciudad que siempre está en construcción. Siempre. Si no son las refacciones incesantes a los miles de edificios, son las reconstrucciones de las estaciones del subte (que siguen siendo una cagada todas, no sé qué tanto hacen), el WTC, las pistas abiertas o las demoliciones. La cosa es que no se puede estar en NY sin sentirse en una mega-construcción.

Lo interesante es que hacen todo esto en la ciudad más complicada del mundo (en términos de su infraestructura) sin que exploten líneas de gas, se vaya la luz, colapsen túneles de metro, se derrumben edificios, o se subleve la población mediante cualquiera de sus múltiples sindicatos.

Señores de los municipios de Lima, favor tomar nota.

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8
Oct

Limonadas: Tecnología de Punta

Tengo que compartir con el mundo un secreto bastante bien guardado. Los cuzqueños han avanzado la tecnología de la limonada a un punto nunca antes visto. Y los urmanos requieren de esta información para reponerse de sus ajetreadas vidas.

Limonada de Los PerrosEstos sujetos, presumiblemente por la carencia de las distracciones propias de la gran ciudad, han logrado un producto sin defecto alguno. Con un grado idóneo de acidez, toque sutil pero importante de amargo, temperatura perfectamente fría (servida en vasos grandes con copiosas cantidades de hielo), “refrescancia” (para usar un término, asqueroso pero útil, de Sony Entertainment Television, ese bastión de la cultura comercio-venezuelo-pop) absoluta, y satisfacción total tanto de la sed como de cualesquiera otros deseos aquejen al consumidor.

Sin ser chef, creo haber dado con la fórmula:

- limón (duh) peruano, abundante para que quede bien ácida (o key limes para nuestra extensa lectoría anglo);
- agua (re-duh);
- jarabe de goma (no excederse para no parecer esas cosas aguachentas y dulzonas que muchos restaurantes capitalinos llaman “limonada”);
- hierba buena (peppermint);
- cáscara del anteriormente mencionado limón, poquitito para dar un hint de amargo sin cagar el producto.

Licuar todo, servir sobre hielo y ocultar la cara de placer.

Sugiero particularmente las de La Cicciolina y Los Perros (ésta última en la foto).
…y ojalá esta tecnología quede siempre en Cuzco.

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21
Sep

Yo sí quiero un iPhone!

Tengo que responder al comentario de mi amigo y co-blogger Pipø (delucious2.0) en relación a su deseo (o falta de él) de tener un iPhone. Entiendo todo el tema contracultural, etc… todo el mundo quiere un iPhone menos el autor (Pipø eres, no sé, distino… te han dicho eso alguna vez?), muy original y con argumentos bastante bien fundamentados.

Apple iPhone

Pero en este argumento me declaro totalmente esclavo de la moda, estándar, regular, aburrido y poco original. Yo sí quiero mi iPhone! Apple hace ya varios años que saca producto tras producto con un sex appeal inigualable. Lo logran con las laptops, pantallas, iMacs y cada sucesiva generación de iPods (que se ponen siempre mejores y superan a las más modernas ediciones bamba salidas de la China). Pero con todo esto, Apple nunca jamás ha sacado un aparato tan deseable como este teléfono.

La interfase de usuario es perfecta, intuitiva, liviana y “responsiva”. La pantalla, bueno, no hay mejor pantalla en ningún artefacto (laptop, fono o lo que sea). Punto. Sí, soy un fanboy de Apple, desde que me compré mi primera Macintosh (versión original de 128k) en 1984, pero en esto estoy siendo objetivo. Este fono la rompe.

Algunos argumentos a favor:

1. Sí, sería bueno, de fábrica, poder usarlo con cualquier operador, pero Apple nos limita a AT&T en Estados Unidos, y otros operadores en Europa. Pero para eso están los hackers.

2. El teclado virtual es buenaso… la verdad es que los teclados físicos ocupan demasiado espacio y no son tanto más prácticos que uno virtual. He tenido el HTC Wizard (vendido por Claro en Lima bajo otro nombre), que tiene un teclado deslizante… era un bodoque de aparato que resultaba incomodo para usar.

3. MacOS X… customizado para móviles. Nada open source se le podrá igualar. Ojo que soy fan del Linux en PCs (y detesto Windows), pero hay que admitir que es un sistema para techies que aún no está al alcance del usuario común (sí, ya vi Ubuntu, gracias, pero todavía falta).

4. WiFi con switching automático de EDGE a WiFi… funciona sin problema alguno.

5. La mejor pantalla del planeta.

6. Browser completo, tal cual se ve en la PC… alucinante… no hay otro aparato móvil que brinde este nivel de transparencia para navegar, incluso páginas cargadas de Web 2.0.

Y la lista continúa.

Cerrando este post, comentaré que luego de escribirlo tuve oportunidad de comprarme uno (de 4GB, que a $300 está razonable), y lo he desbloqueado para usarlo en la red de Claro con chip local sin problema alguno. Con un par de días de uso, confirmo todo lo dicho y más. Este es el mejor aparato que haya tenido nunca.

Pipø, te lo dejo un fin de semana para ver si revisas tu post izquierdista.

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